domingo, 28 de junio de 2009

El aprendizaje y el desarrollo de las Competencias

EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS C OMPETENCIAS
En la amplia revisión que ha realizado el autor Xavier Vargas Beal, se han identificado un conjunto de ideas que fundamentan la relación importante que tiene las competencias y su significado, el desarrollo de las competencias y la interrelación con el aprendizaje situado y el aprendizaje significativo. Este análisis en lo personal, a pesar de ser una lectura tiene en sus contenidos un conjunto de constructos que me imperado una dificultad para el entendimiento, pero considero que se ha cumplido el objetivo de la actividad, pero algo que también es satisfactorio es ampliar el panorama en relación a las competencias y el desarrollo de las estrategias de aprendizaje basadas en el desarrollo de las competencias en el educando.
En esta revisión Vargas problematiza el tema a partir de la nueva exigencia educativa, es decir, desarrollar competencias a partir del aprendizaje significativo y del aprendizaje situado en la realidad.
En su inicio al referirse a las competencias y asociarlas al sentido de competir en el aspecto laboral y productivo permite reflexionar que la educación tiene que ir más allá del proceso del manejo operativo de las competencias, y manifestar una inquietud en el perfeccionamiento reflexivo y crítico del ser y del existir, manifestando profesionistas con alto sentido en el manejo operativo de las competencias, pero es más satisfactorio desde el punto de vista personal y en el ámbito social el compromiso de su relación con la sociedad y su capacidad para transformarla.
Así también deja entrever el compromiso tan serio y tan importante que tiene el maestro, sea de origen normalista, o bien un profesionista universitario que realiza las funciones docentes, que debe integrar en su quehacer docente el desarrollo de las competencias profesionales, pero también el aspecto socio-ético de la formación como el socio-psicológico, siempre tendiendo a la integración de la acción para la promoción de una competencia que vincule su acción con la realidad, le permita analizarla, reflexionarla y también transformarla.
Debemos de ir más allá del supuesto de que las competencias tienen su fundamentación en el propio desarrollo socio económico de las naciones con grandes avances tecnológicos que impera la necesidad de adaptarse a esta nueva modalidad, pero en este sentido, creo que no es una situación inherente a las grandes potencias mundiales, sino que es una transformación social que implica de manera globalizada nuestro entorno, por lo que desde el punto de vista educativo, tiene que hacerse la reforma enfocando el sentido educativo con el desarrollo de las competencias en los educandos, que finalmente les permite afrontar los retos sociales y económicos que gestiona la globalización y la modernidad, por ello el autor en este contexto hace una diferenciación entre la competencia operativa propia de las empresas, y la competencia cognitiva que busca establecer una articulación entre los objetos de estudio y los objetos socio profesionales o praxis del conocimiento.
En el desarrollo de las competencias, como docentes debemos siempre promover la dimensión colaborativa y humana con el propósito de establecer y permitir en los educando el trabajo colaborativo y comunitario, donde cada uno de ellos defina y determina su sentido de responsabilidad, de trabajo y cumplimiento en cada una de las labores a realizar.
Al problematizar el autor, manifestando que la práctica profesional queda desprovista de sentido cuando se le desarrolla sin análisis y reflexión, considero que es fundamental la integralidad en el desarrollo de la competencia, es decir que le permita dominar los aspectos o atributos de la operatividad de la competencia de acuerdo a los contenidos, pero también, definidos el qué, para qué, para quiénes, y finalmente encontrar el interés que permita que el alumno sea movido a la acción de reorganizar sus esquemas internos y la permita la adquisición del aprendizaje significativo.
En cuanto al aprendizaje en si, el autor problematiza cuestionando, que ¿en qué examen final, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes como seres humanos, más allá de los contenidos curriculares? En este contexto me permito manifestar que en la actualidad los docentes estamos muy lejos de poder encontrar un instrumento de medición de estas cualidades del proceso de aprendizaje, donde el alumno analiza, comprende, entiende, interioriza en su estructura cognitiva, reestructurando o reorganizando los esquemas previos, modificados por un nuevo esquema que se generó al interrelacionar son su medio, al ser influenciado del medio a él, o bien de él al medio, independientemente de si hubo o no una modificación al exterior, pero que ha generado un comportamiento actitudinal diferente, puesto que nos hemos quedado en la determinación de la evaluación desde el punto de vista conceptual, procedimental en ocasiones, pero no hemos podido eslabonar la importancia o inherencia que tiene la reorganización de los esquemas, con su aprendizaje y la aplicabilidad del aprendizaje significativo en su realidad, puesto que en cuanto nuestros alumnos lo hagan, tendrán la certeza de que los procesos han sido entendidos y permanecen más tiempo dentro de su memoria, porque este tipo de procesos dejan de ser memorísticos para manifestar un comportamiento más analítico y reflexivo de su realidad. Asimismo, en el caso de poder diseñar un instrumento de evaluación donde se permita medir desde el punto de vista cualitativo esos cambios, van a requerir dentro de la propia organización de nuestro sistema educativo el permitir trabajar con grupos más pequeños para que el proceso de mediación entre el alumno y el docente sea cada vez más estrecho, permitiendo que la comunidad del conocimiento sea cada vez más grande, y permitiendo al alumno interrelacionar cada vez más con el docente, adquiriendo de él la mayor cantidad de habilidades disponibles, independientemente de las marcadas dentro de la planeación, considero que la mejor forma de hacer que aprenda el alumno es trabajar con él, junto con él y para él, qué debe de aprender, pues nada más lo que el necesita, porque todo aquello que nosotros le ofrezcamos y que sienta que no lo necesita y no le es motivador, va a formar una barrera de comunicación y un distractor.
El aprendizaje significativo es importante dentro de la estructura cognitiva del individuo, donde los nuevos contenidos son asimilados a los viejos, permitiendo una reorganización de los mismos, todo en base a la asimilación y a la acomodación como elementos fundamentales del proceso de aprendizaje, lo que permite que el sujeto acoja, se apropie del conocimiento y lo interiorice.
El aprendizaje situado, permite ubicar los procesos mismos de enseñanza aprendizaje de ciertos contenidos dentro de una realidad, misma que permite desarrollar la acción y generar las competencias, esto tomando en cuenta que no es un espacio físico, pero que permite en cierta forma que el alumno obtenga un aprendizaje significativo.
Definiendo la competencia como una capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y en el éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos, un enunciado que nos permite integrar de manera completa la esencia de la propia competencia, que en base a nuestras propuestas metodológicas nos permita desarrollar en cada uno de nuestros alumnos, ahí también se manifiesta el fin o el propósito de las mismas. De igual manera, estas competencias nos permite movilizar saberes, entendiendo a estas como unidades cognitivas que nos permiten comprender la realidad y actuar en consecuencia.
Finalmente, en base al planteamiento problematizador de esta semana que enuncia ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualquiera? En este sentido, la respuesta es que el aprendizaje es un proceso complejo de interrelación entre los medios propuestos por el docente y las características propias del educando, inmersos en una compleja estructura denominada realidad, que en es el entorno donde se vinculan el docente y el educando, y por lo que el aprendizaje siempre va a estar condicionado por los conocimientos previos del educando, su interés por entender la realidad, controlarla, comprenderla y tener la capacidad de transformarla, por lo que para poder medir el aprendizaje debe ser en base al desarrollo de esas competencias que hemos propuesto desarrollar en el alumno, de igual forma contemplar en base a su planeación los resultados del aprendizaje y nos permitan diseñar los instrumentos de evaluación que deben contemplar los aspectos conceptuales, procedimentales y los actitudinales, que al final del proceso nos deben de interesar, ya que permiten vincular al alumno con su realidad, el que pueda entenderla y procesarla para que, dado su proceso de entendimiento defina en base a sus valores si es pertinente su transformación.
El ser humano debemos de considerarlo como un ente único, integral, complejo, con sus procesos mentales que determinan sus propios estilos de aprendizaje, así como con las manifestaciones de la personalidad que pueden ser modificadas por su relacion con el entorno, tomando en cuenta que la educación en todo el trayecto de su vida se basa en cuatro pilares fundamentales: el aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y el aprender a ser, y dentro del proceso educativo como docentes nos hemos quedado en el proceso quizás permitiendonos y comprometiendonos con nuestros alumnos en el aprender a conocer y aprender a hacer, pero hemos dejado de lado el aspecto actitudinal, que lo implica y lo vincula en su yo con el medio que lo rodea, y le desarrolla la capacidad de poder apropiarse de esa realidad y de modificarla de acuerdo a sus intereses y necesidades.
Finalmente, debemos de retroalimentar nuestro quehacer docente en base a que nuestra actividad debe permitir la construcción del conocimiento, donde debemos tomar encuenta en dicha actividad el sentido socio-ético y el teórico-crítico del propio conocimiento, donde el alumno debe aprender a conocer y aprender a hacer, pero no deligarlo del proceso del aprender a convivir y aprender a ser.

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